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15 años de presencia humana permanente en el espacio exterior

15 años de presencia humana permanente en el espacio exterior

3 diciembre, 2015
Astronomía, Curiosidades

Este mes de noviembre la NASA está de celebración. Se cumplen 15 años de presencia humana permanente en el espacio a bordo de la Estación Espacial Internacional  (ISS – International Space Station). El 31 de octubre de 2000 se lanzó la primera tripulación a la ISS y, desde su acoplamiento el 2 de noviembre al complejo orbital, la Estación Espacial Internacional siempre ha gozado de una tripulación mínima de 2 personas. Su fecha de caducidad está prevista para el 2020 y no está nada clara la intención de prorrogarla.

El 31 de octubre de 2000 se lanzó la primera tripulación a la ISS. Se trataba de la primera expedición, comandada por William Shepherd, y sus principales tareas fueron activar varios sistemas en la estación y desempaquetar equipos. Esta primera tripulación estaba formada por tres personas y, junto al comandante, Sergei Krikalev y Yuri Gidzenko permanecieron a bordo de la estación desde noviembre de 2000 hasta marzo de 2001 durante un total de 136 días.

Es uno de los más claros ejemplos de colaboración internacional ya que, desde entonces, han permanecido en la estación 45 expediciones con más de 200 personas procedentes de 15 países (entre ellas el español Pedro Duque). Actualmente la ISS aloja a 5 astronautas de diferentes países: EE.UU, Rusia, Turkmenistán, Japón y Ucrania. El programa de la Estación Espacial involucra a más de 100.000 personas de 5 agencias espaciales (EE.UU., Rusia, Europa, Canadá y Japón) y a unas 500 instalaciones contratistas repartidas entre más de 20 naciones.

La Estación Espacial Internacional ha tenido muchos países visitantes.

Durante la estancia de la Expedición-1 se realizaron 22 investigaciones científicas en este laboratorio orbital y, desde entonces, más de 1.760 para 83 países. Se espera que, solamente durante la presente expedición y la siguiente, que partirá el 15 de diciembre, se alcance un total de 191 investigaciones científicas.

Podría considerarse que la misión típica estaría integrada por 3 tripulantes y prevista para medio año, para lo cual se necesitarían aproximadamente 7 toneladas de suministros. Sin embargo, mención especial merece la «One Year Mission» que contempla que el astronauta estadounidense Scott Kelly y el cosmonauta ruso Mikhail Kornienko vivan en la ISS durante un año. Compartiendo su tiempo entre las expediciones 43 y 46, la misión de un año se centrará en siete categorías de investigación. Desde marzo de 2015, ambos residirán en la ISS durante un año, el doble de las misiones típicas estadounidenses. Se espera que de estas investigaciones se obtengan importantes conocimientos beneficiosos sobre los retos médicos, psicológicos y biomédicos a los que se enfrentan los astronautas durante la vida en el espacio y los vuelos espaciales de larga duración, como la hipotética misión a Marte que recientemente nos ha recordado la película estrenada este otoño.

Hasta el momento, llevamos 15 años de presencia permanente de al menos dos astronautas en la ISS. Quince años con cientos de misiones exitosas con algún que otro contratiempo (como la muerte de los 7 tripulantes del Columbia en su regreso a la Tierra). No todas las misiones han sido tripuladas y muchas de ellas simplemente han sido de avituallamiento o transporte de tripulación. Dentro del programa ISS la mayor parte de los lanzamientos corresponden a Rusia por el continuo, y a veces desapercibido, goteo de naves de carga Progress y naves tripuladas Soyuz.

En teoría, el primer módulo de la ISS debía ser el módulo Zvezdá, fabricado por RKK Energía y destinado a ser el bloque central de la estación Mir 2. Sin embargo, consciente de que el segmento norteamericano carecía de cualquier sistema de maniobra y propulsión, la NASA quiso asegurarse de que la estación no reentraría en la atmósfera si por algún casual las misiones a la misma se suspendían. La Agencia Espacial Norteamericana presionó a Rusia para que lanzase un módulo 77K -similar a los módulos laterales de la Mir- fabricado por Khrúnichev para robustecer el diseño de la ISS, pero Rusia se hallaba sumida en una crisis económica brutal que estuvo a punto de borrar del mapa el programa espacial tripulado del país. La NASA decidió entonces coger el toro por los cuernos y financiar la construcción del FGB Zaryá, cuya propiedad ostenta. Eso sí, desde un punto de vista técnico, jurídico y logístico, Zaryá forma parte del segmento ruso.

Configuración de la Estación Espacial Internacional

La configuración actual de la ISS es una herencia del acuerdo original de 1993, cuando las agencias espaciales norteamericanas y rusas decidieron fusionar la Freedom y la Mir-2. Consecuentemente, la ISS en la práctica es -y funciona- como dos estaciones espaciales pegadas en las que evidentemente hay diferencias hasta en el idioma (inglés y ruso), sistemas y protocolos. Por otra parte, también resulta obvia la existencia de comunicaciones como las de ventilación, electricidad o datos. Y por hablar de anécdotas simplemente comentar que ni se pusieron de acuerdo en el nombre, ya que la NASA quería llamarla ‘Alpha’. Un nombre neutral desde el punto de vista cultural pero al que los rusos se negaron argumentando que daba a entender que era la primera estación espacial de la historia cuando ellos tenían muy presente la Salyut, y la Mir, que aún estaba en órbita. De la falta de acuerdo y alternativas, su nombre tan simple como poco original; pues oficialmente la estación es ISS, pero también lo mismo en ruso: MKS (Mezhdunaródnaia Kosmícheskaia Stantsia).

En estos años la ISS ha crecido hasta tal punto que podemos afirmar que ocupa tanto como un campo de rugby (109 x 51 metros) y pesa unas 420 Toneladas. En el 2011 la configuración de la ISS ya estaba prácticamente acabada. De los 14 módulos que la componen, 7 son norteamericanos (Unity, Destiny, Harmony, Tranquility, Cupola, Leonardo y Quest), 5 rusos (Zariá, Zvezdá, Pirs, Poisk y Rassvet), uno europeo (Columbus) y otro japonés (Kibo). Este conjunto, cuyo coste supera los 100.000 millones de dólares, dispone casi de 400m3 de habitáculo. Energéticamente hablando, la ISS se alimenta gracias a 73 metros de paneles solares que generan 84kw y se gestiona con aproximadamente 2,3 millones de líneas de código informático. Orbita alrededor de la tierra cada 90 minutos a una velocidad de 27.000km/h lo que le permite dar unas 16 órbitas al día a una distancia aproximada de 400km.

Merece la pena dar un paseo virtual por el interior y para ello recomendamos los siguientes enlaces:

A las agencias espaciales de la NASA (EE.UU.) y ROSCOSMOS (Rusia), se unieron las agencias espaciales ESA (Europa), CSA (Canadá) y JAXA (Japón), con lo que este megaproyecto plurinacional realmente ya merece el nombre de ‘internacional’ al tener la participación de 15 países. Además, en la actualidad han tomado importancia otros como Brasil e Italia, y ya suman un total de 23.

Sin embargo, lo que parecía muy prometedor no lo es tanto cuando la financiación es un escollo. Por una parte, la discutida  cancelación del programa de transbordadores espaciales con los proyectos alternativos sumamente cuestionados; por otra, la crisis económica mundial, que plantea prioridades para los recursos económicos y, finalmente, la crisis de Ucrania por la disputa de Crimea y las sanciones derivadas, dejan «en el aire» la colaboración rusa en la ISS a partir de 2020.

Inicialmente, las agencias internacionales se pusieron de acuerdo para operar la ISS hasta 2020. Ampliar su vida útil hasta 2025 o 2030 técnicamente no parece especialmente complejo. Pero, al igual que con el abandono de las misiones espaciales de los transbordadores, el revés para la investigación científica europea, japonesa y norteamericana será significativo si el Kremlin cumple su amenaza de poner fin, a partir de 2020, a su participación en la ISS.

Y por una de aquellas coincidencias temporales, a partir de 2020 también la NASA quiere centrar sus esfuerzos en el lanzador SLS y la nave Orión, mientras que Rusia ya ha trazado los planes para construir la estación espacial OSEK (u OPSEK) a partir de los módulos más modernos del segmento ruso. Mientras tanto, Rusia continúa con la construcción de la ISS, por lo que en los próximos años ROSCOSMOS planea lanzar los módulos Nauka (MLM), Prichal (Nodo), NEM-1 y NEM-2. Estos últimos garantizarían la tan ansiada independencia energética del segmento ruso.

En cuanto a la ESA y la JAXA, aún no saben qué hacer. De entrada, la ESA va a colaborar en la primera misión del sistema SLS/Orión.  Paradojas del destino, otra coincidencia temporal para el 2020 coloca a China en el mapa espacial, ya que planea tener lista para ese año su gran estación espacial, que también pretende ser internacional. Con todo ello, estará por ver si los famosos “spacewalks” se repiten como hasta ahora y quién los protagonizará.

La ISS cuenta con 190 paseos espaciales.

Paseos espaciales de la ISS desde 1998 hasta la actualidad.