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Cómo el Big Data puede abordar el tráfico

Cómo el Big Data puede abordar el tráfico

31 marzo, 2016
Big Data, Smart Cities

El Big Data muestra cómo la conducción «desinteresada» podría reducir la congestión del tráfico.

Es fácil ver por qué los automóviles son un medio de transporte popular: son privados, cómodos y prácticos. Pero la popularidad de los coches también puede ser uno de sus mayores inconvenientes. Cuando hay demasiados vehículos pero el espacio vial no es suficiente, las calles se congestionan y, como resultado, la duración del viaje se vuelve impredecible, la contaminación atmosférica se intensifica y nos perdemos algunos de los beneficios económicos de la vida en la urbe.

Ahora, un nuevo estudio sugiere que las ventajas personales que obtenemos al tener un coche podrían mejorarse gracias al pensamiento colectivo. Investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la Universidad de Birmingham utilizaron Big Data procedente de cinco ciudades ─Río de Janeiro, Boston, San Francisco, Lisboa y Oporto─ para mostrar cómo los cambios de ruta estratégicos llevados a cabo por un número relativamente pequeño de automovilistas podrían reducir el tiempo perdido en los atascos hasta un 30 %.

Haciendo números

Los autores procesaron enormes cantidades de información de teléfonos móviles para identificar los patrones de viaje durante las horas punta en los trayectos de la mañana en cada una de estas ciudades. Confirmaron que el tiempo perdido debido a los atascos en cada ciudad refleja una alta demanda de transporte por carretera, en relación con el suministro de la infraestructura vial. Además, encontraron que la densidad y la distribución de la población también desempeñaban su papel en los niveles de congestión. Nada que añadir.

Pero mediante el modelado de estos datos, los autores también fueron capaces de medir los beneficios potenciales de la optimización del sistema en su conjunto. Aquí es donde el asunto se pone interesante. Los investigadores calcularon los efectos perjudiciales de las «rutas egoístas» ─donde los particulares parten para minimizar su propio tiempo de viaje─ mediante la comparación de este enfoque con los tiempos de viaje resultantes de una solución «socialmente óptima».

Modelaron un escenario donde los conductores estaban equipados con una aplicación que les daba la opción de tomar una ruta más larga por el bien de todos. Los autores encontraron que, en general, sólo se necesitaba un número relativamente pequeño de automovilistas para elegir los tiempos de viaje más largos con el fin de crear beneficios significativos para los demás. Dándoles a los conductores la opción de tomar un enfoque socialmente óptimo, en lugar de uno «egoísta», el tiempo total perdido en la congestión podría reducirse entre un 15% y 30%.

Uno de los principales problemas con la congestión es que hace que sea difícil anticipar con exactitud la duración  del viaje. Dándoles a los conductores la opción de escoger su ruta con un tiempo de viaje previsto, aquellos que necesitan llegar a su destino en un momento determinado sabrán cuándo salir, mientras que los conductores que son más flexibles pueden evitar los peores atascos. Se trata de una situación en la que todos ganan.

¿Una solución social?

Aún así, el ahorro de tiempo real para los automovilistas individuales resultó ser marginal ─unos pocos minutos a lo sumo. Los autores del estudio dijeron que «en el mejor de los casos, el ahorro de tiempo sería imperceptible para la mayoría de los conductores.» Más bien, el enrutamiento optimizado ayudaría a las ciudades a funcionar mejor en su conjunto.

Esto ofrece una visión crucial para los dirigentes urbanos que buscan incrementar la riqueza y la población de su ciudad. La investigación demuestra que hay un alcance limitado para las soluciones basadas en la carretera con los problemas derivados de la congestión urbana. Los desplazamientos rutinarios hacia y desde el trabajo dificultan que los conductores sean flexibles, incluso si hubiese algún incentivo para tomar una ruta más larga y más socialmente beneficiosa. La propuesta de los autores puede funcionar mejor en las redes de carreteras interurbanas, donde los viajes son más largos y menos conductores son inflexibles en materia de tiempo.

Finalmente, las autoridades municipales deben reconocer que la oferta de medios de transporte alternativos hará mucho más para reducir la congestión que darles a los conductores la opción de ser socialmente responsables. Por ejemplo, el ferrocarril en sus diversas formas ofrece un viaje rápido y confiable a los viajeros diarios, además de afrontar todos los problemas económicos y ambientales causados ​​por los atascos.

(Imagen superior: cortesía de Shutterstock)

Este artículo apareció por primera vez en The Conversation. Leer el artículo original.

David Metz

David Metz es Profesor Honorario de Estudios de Transporte, UCL. Anteriormente fue Jefe Científico en el Departamento de Transportes de Reino Unido.