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Competir con los robots por un puesto de trabajo

Competir con los robots por un puesto de trabajo

16 diciembre, 2015
Nuevas tecnologías, Robótica

La revolución tecnológica avanza continuamente hacia robots más baratos y precisos que los humanos. Consecuentemente, la robótica mejora la eficiencia laboral a costa de sustituir puestos de trabajo. Aunque el sector está creando empleo, se presume un balance neto negativo y conviene conocer aquellos puestos con mayor riesgo de suplantación.

Hablamos de estrategia salarial para referirnos a la competencia entre países. Pero, ¿cuál debería ser esta estrategia a la hora de competir con robots? La inserción de los robots provoca un reequilibrio de la economía manufacturera que permite competir en los mercados mundiales a los países con las tasas de mano de obra tradicionalmente más altas. Pero, ¿debería la revolución tecnológica tener en cuenta la destrucción de puestos de trabajo? ¿Cómo deberían actuar los gobiernos?

Existen varias compañías mundiales comprometidas con la tecnología para desarrollar robots ultra precisos. Se trata de empresas que cuentan con importantes apoyos estatales. Es el caso de Samsung. Con la inyección económica de 15 millones de dólares por parte del gobierno de su país, busca colocar a Corea del Sur a la vanguardia en la fabricación de robots que consigan concluir procesos actualmente solo posibles con humanos. A la industria de la robótica se le exigen ahora dedos flexibles con cierta pericia y precisión.

El sector de los dispositivos está empleando mano de obra barata en países como China. Allí se fabrican multitud de aparatos móviles de alta tecnología cuya precisión retrasa la incorporación de robots. Pero la exigencia salarial en China no es sostenible a largo plazo y la inclusión de robots de bajo coste que realicen tareas difíciles y precisas permitiría aligerar procesos y tener una carga de empleados menor. Quizás por ello Corea también pretende prepararse ─financiando a Samsung─ para un nuevo panorama de renovación.

La productividad y la competitividad son indispensables en una empresa de fabricación para tener éxito en el mercado global. La robótica y la automatización son la solución. Sin embargo, cuando se instala un robot en una fábrica, por norma general se destruyen empleos directa o indirectamente. Pero, ¿acaso pensamos que este robot que mejora la competitividad de la empresa está salvando el puesto del resto de trabajadores?

La Federación Internacional de Robótica (IFR) destaca que algunos cargos pueden ser reducidos a causa de la robótica y la automatización. Señala también que, en consecuencia, se crearán muchos más puestos. Para la estimación considera no solo el empleo directo creado por el sector, sino también el empleo indirecto que se aproximará al 50% sobre el directo. La IFR siempre nos hace creer que cuando la automatización desplaza a los operarios de la fábrica casi siempre se aumenta la producción, se crean nuevos mercados y se genera una necesidad de puestos de trabajo en el siguiente escalón de la cadena de producción.

Pero no es oro todo lo que reluce. La consultora Forrester publicó en agosto un estudio en el que vaticina que, para el 2025, trabajaremos codo con codo con los robots: «The future of jobs, 2025: working side by side with robots». En él, sus previsiones no son tan reconfortantes y calculan que sólo en EE.UU. se podrían perder casi unos 23 millones de empleos. Aunque los puestos generados por esta robotización puedan superar los 13 millones, el saldo final sería negativo. A su vez, el economista Brian Arthur, autor del término Second Economy (Segunda Economía), sostiene que dentro de diez años el sector «robotizado» moverá 6,7 billones de euros y podrá causar la pérdida de 40 millones de empleos.

La consultora Boston Consulting Group, en un estudio presentado el pasado septiembre, advierte que la revolución robótica está a punto de comenzar. El parque actual de robots se estima en unos 1,4 millones operando principalmente en EE.UU., China, Alemania, Corea del Sur y Japón. Este parque crece habitualmente entre un 2 o 3 por ciento, pero se prevé que rápidamente eleve su ritmo a un 10% en los próximos 10 años. Su precio, unos 118.000€ de promedio, está en claro descenso y en la próxima década puede descender otro 10% en hardware y otro 20% en software. Por tanto, es una inversión cada vez más rentable para las empresas.

Es innegable que las tecnologías avanzan a un ritmo significativamente mayor que el empleo. Según la Ley de Moore ─que no se cumple a rajatabla, pero continúa siendo un referente para la industria tecnológica─, cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado. Dicho de otro modo, con el paso del tiempo la tecnología tiende a multiplicar su rendimiento y a dividir su coste, mientras que el empleo se debería mantener estable.

En la actualidad, los robots ya funcionan para hacer ciertas tareas peligrosas. Hasta aquí, a todos nos parece razonable. El inconveniente principal ─desde el punto de vista del empleo─ aparece cuando irremediablemente sustituyen a los humanos en tareas repetitivas. Se ha debatido ampliamente sobre el impacto en el empleo directo que la proliferación de robots está provocando, pues según el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), claramente se destruyen más puestos de trabajo que los que crean ─considerando incluso los generados indirectamente─. El problema principal del que advierte el MIT es que, amparándose en las cifras de productividad de EE.UU., la relación entre los empleos destruidos y los generados se rompió en el año 2000 y la distancia entre ambos sigue aumentando.

Además, alerta de que el diferencial tiene todos los visos de seguir acrecentándose con la incorporación de la robótica a nuevos ámbitos como el derecho, los servicios financieros, la educación y la medicina. La tecnología trae consigo nuevas posibilidades e innovaciones que favorecen el nacimiento de nuevas profesiones. Pero esta tendencia «va a cambiar el mundo laboral de un modo que apenas hemos empezado a vislumbrar», reconoce la MIT Technology Review en sus publicaciones.

Con este balance de empleo negativo sobre la mesa, el pionero de la robótica Rodney Brooks afirma que los tecnólogos deben considerar cómo estos avances afectan al trabajo de la sociedad. Durante la conferencia Solve, Brooks, un profesor emérito del MIT y uno de los cofundadores de la empresa robótica iRobot, afirmaron que los rápidos avances amenazan con trastornar muchos campos del empleo durante las próximas décadas, que las innovaciones tecnológicas pueden tener un grave impacto en la sociedad y que estas tendencias afectarán la capacidad de millones de personas de encontrar un empleo significativo. Los rápidos avances amenazan con trastornar muchos campos del empleo (ver Quien posea los robots acaparará las riquezas del mundo). Asimismo, cabe destacar cómo la tecnología digital está transformando la naturaleza del empleo, pues en el futuro podríamos enfrentarnos a los robots en el trabajo o, en el mejor de los casos, trabajar con ellos.

Más allá de la automatización y la proliferación de robots, aparece un nuevo elemento en el ambiente de trabajo cuando esta puede hacerse abiertamente con androides. Jorge Motjé, CEO de Miebach Logistik Holding GmbH, aseguró que la automatización de procesos con los robots cambiará las actividades de los trabajadores en las compañías debido a que, cada vez más, un robot puede emular la tarea de una persona. El ejecutivo comentaba que los androides permiten que el esfuerzo físico de las personas se minimice y su labor sea rápida y segura. «La gran ventaja es que, comparado con otras automatizaciones que requieren muchos elementos fijos y una gran inversión inicial, el sistema de automatización vía robots comporta una inversión parcial, discreta y muy escalable», indicó Motjé.

Si tras todo esto, y tras saber que Adidas prescinde de la mano de obra en su última fábrica de Alemania, pensamos que la mitad de los trabajos pueden ser automatizados en una década o dos, quizás lo más interesante por el momento sea saber cuáles son los empleos que con mayor probabilidad nos «quitarán» los robots. Para ello, incluso la BBC facilita la guía tecnológica Will a robot take your job?, en la cual podemos seleccionar un puesto de trabajo y saber la probabilidad que tiene de ser suplantado por robots en el futuro.

Esta catastrófica predicción sobre el mercado de trabajo muestra numerosas profesiones que caerán el olvido con la llegada de la innovación, tecnología, automatización, inteligencia artificial, robótica o como queramos llamar a todo su conjunto. Es evidente que un tractor hace el trabajo de muchos agricultores o que un robot en la línea de montaje es más poderoso e incansable. Y todo ello porque en los últimos 30 años los robots y el software han prosperado ampliamente en muchos campos: manufacturas, comercio minorista, movimiento y transporte, apoyo administrativo… En esencia, en puestos de habilidad medida, rutinarios o en trabajos duros y pesados. Pero la mayoría de los restantes trabajos es más que probable que disminuyan en las próximas décadas. En el siguiente gráfico, publicado en la revista The Atlantic, Derek Thompson muestra el desglose de la industria y el 47% de los puestos de trabajo que se consideran de «alto riesgo».

Cargos ocupados por robots

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Cargos ocupados por robots