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Jim Carroll: 3 formas de intensificar la innovación energética en 2016

Jim Carroll: 3 formas de intensificar la innovación energética en 2016

29 enero, 2016
Perspectivas, Sostenibilidad

Desde los avances en las energías renovables hasta la eficiencia impulsada por datos y los consumidores empoderados, 2016 ofrece la oportunidad de moldear el futuro de la energía.

En mi opinión, 2016 resultará ser un año decisivo en cuanto a energía sostenible. Dentro de unos años, echaremos la vista atrás y nos daremos cuenta de que una variedad de tendencias tecnológicas, demográficas y de diseño condujeron al sector energético hacia adelante, acelerado por un evento clave: el acuerdo climático de París.

El pacto demostrará ser un gran factor de motivación para que los individuos, el sector industrial y los servicios públicos empiecen a pensar a lo grande sobre lo que puede hacerse con los sistemas energéticos inteligentes y la tecnología libre de carbono.

Por primera vez, tenemos la conciencia global de que es el momento adecuado para tratar de lograr algo único: aplicar nuestras capacidades tecnológicas, arquitectónicas, analíticas y de diseño para conseguir soluciones que ayudarán a reducir nuestra dependencia de la economía del carbono.

Está sucediendo a dos niveles. Los individuos y las pequeñas cooperativas energéticas están liderando la carga a través de pequeñas iniciativas crowfunded, o por medio de lo que ha llegado a conocerse como la economía «fabricante».

Además, París alentará a las grandes empresas públicas a avanzar más rápido con oportunidades energéticas alternativas. Se va a examinar aquello que puede hacerse para lograr las valientes metas de un futuro energético más limpio. Estarán menos dispuestos a aceptar las críticas de quienes podrían intimidarles sobre los modelos económicos que pueden ser marginales a veces. Sin embargo, no sólo será el rendimiento financiero de la inversión lo que importe en el futuro, sino también el retorno social.

He aquí algunas predicciones para el sector energético en 2016 y adelante:

El avance más prometedor en el campo de la energía renovable será probablemente una innovación masiva en todos los aspectos del sector. Esto sucede a causa de nuestra capacidad de aplicar una mayor conectividad e inteligencia informática a cada aspecto de las energías renovables ─ya sea la generación, la transmisión o el análisis profundo en la eficiencia de las operaciones.

En esencia, lo que creo que está sucediendo es que el gobierno de la Ley de Moore está llegando rápidamente a las renovables. Esta «ley», la predicción de que la potencia de procesamiento de un chip de ordenador se duplica cada año mientras que el coste se reduce a la mitad, se acerca al proceso de fabricación de la tecnología renovable, a la infraestructura construida en las energías renovables y a los sistemas que impulsan su uso.

Es casi como si fuera 1981, cuando la llegada del ordenador personal capturó la imaginación de miles de hackers y desarrolladores, y el resto es historia. Creo que estamos en el mismo punto de inflexión con las renovables, particularmente en cuanto a la generación energética a pequeña escala.

Algunas de las innovaciones más fascinantes están surgiendo en el «fabricante» global y las iniciativas crowdfunding. Los interesados en el desarrollo solar están construyendo pequeñas comunidades donde el conocimiento compartido está acelerando el ritmo de la ciencia pura. Esta mente conectada globalmente se está dirigiendo hacia la solución de algunos desafíos únicos en el mundo de la energía y las renovables.

El Big Data permitirá al sector energético añadir más inteligencia a la red y tener una mayor comprensión de las condiciones operativas. La mayor parte de la red está hoy bastante muda ─está construida para la transmisión unidireccional, desde las grandes instalaciones de producción hasta los hogares e industrias. Pero existe una enorme inversión en la creación de una red bidireccional, inteligente e interactiva. Esto lo cambia todo, nos permite acomodarnos más fácilmente y utilizar la producción energética en un mundo más distribuido.

En los hogares de todo el mundo, el Internet de las cosas permitirá a los consumidores de energía construir sus propios sistemas de control microclima y gestionar mejor el uso de su infraestructura energética personal.

Consideremos esto: para alguien con unos mínimos conocimientos técnicos es totalmente factible hoy en día construir su propio sistema de monitoreo del microclima local. Imaginemos ahora que uno puede vincularlo a su termostato inteligente de energía en casa, una de las categorías IoT basadas en el hogar de mayor crecimiento. Vayamos un paso más allá ─añadamos una poca capacidad de generación de energía solar, eólica o de biomasa─ y vinculemos nuestro Big Data personal a esa tecnología con el fin de hallar el momento más óptimo para generar nuestra propia energía.

Expandamos esto a lo que podemos conseguir en el sector industrial. Las compañías globales con instalaciones a gran escala tienen ahora la capacidad de supervisar y gestionar toda su infraestructura energética por todo el mundo desde una perspectiva de información central. Pueden ver qué necesitan para reducir el uso, evitar costes y ser más inteligentes acerca de cómo se despliega la energía.

Soy un gran creyente de que estamos al borde de la «magia real» cuando se trata del futuro de la energía y las instalaciones públicas. No se trata sólo de las tendencias anteriores; es el hecho de que tenemos nuevas soluciones antes inexistentes, como la tecnología de iluminación inteligente, tan avanzada que es difícil poner en perspectiva la eficiencia proporcionada.

Desde mi punto de vista, el futuro de la energía tiene que ver totalmente con la oportunidad.

(GIF principal: Video cortesía de GE)

Jim Carroll

Jim Carroll es un futurista, experto en tendencias e innovación, con clientes que incluyen la NASA, la PGA de América, PG&E, el Foro Suizo de Innovación y muchos otros. Habla por todo el mundo sobre las tendencias que afectarán a la industria y las oportunidades de innovación que resultan de abrazar estas tendencias futuras de ritmo rápido.