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¿No se permiten mujeres? Una informática rompe con los estereotipos de género

¿No se permiten mujeres? Una informática rompe con los estereotipos de género

17 mayo, 2016
Informática, Perspectivas

Los modelos de roles femeninos en los campos técnicos tradicionalmente dominados por hombres, como es el caso de la informática, pueden ayudar a otras personas a superar sentimientos de soledad, intimidación e indignidad. Sin este apoyo, estas industrias continuarán sufriendo la falta de opiniones plurales y empleados cualificados.

En los últimos años, las mujeres han realizado incursiones importantes en un gran número de áreas científicas y tecnológicas que solían estar dominadas por hombres. En la actualidad, hay aproximadamente el mismo número, o más, de mujeres que de hombres trabajando en las ciencias médicas, sociales y de la vida, según la National Science Foundation.

La misma paridad, por desgracia, todavía no la han logrado trabajos relacionados con la informática, la ingeniería y las matemáticas. Con tan sólo un punto de datos concreto, las mujeres representan sólo alrededor del 8 por ciento de los ingenieros mecánicos, eléctricos y electrónicos en Estados Unidos. Sin embargo, el problema no es sólo una cuestión de equidad. Muchos campos técnicos no están recibiendo el número de graduados cualificados que necesitan para cubrir sus puestos de trabajo. La situación es especialmente grave en el sector de la informática, donde los nuevos graduados sólo pueden ocupar el 30 por ciento de los puestos vacantes. Sin embargo, la proporción de títulos de licenciaturas en Informática obtenidos por las mujeres en realidad ha disminuido durante la última década.

Uno de los factores contribuyentes al problema es que las mujeres de estos campos tienen menos modelos de conducta a seguir y tutoras que las ayuden a mantenerse implicadas y las guíen. Beena Ammanath, Directora Ejecutiva de Datos y Análitica en GE, conoce bien este problema. Mientras trabaja en todo el negocio de GE para impulsar el poder del Big Data, también está defendiendo profundamente a las mujeres en posiciones de liderazgo tecnológico.

¿A qué le atribuye la falta de mujeres en cargos tecnológicos hoy en día?

A mediados de la década de los 80, la cifra de mujeres especializadas en informática comenzó a descender, desde el 40 por ciento a menos del 17 por ciento en la actualidad. Al mirar lo que precipitó este cambio, una explicación es que el número de mujeres en el campo de la informática comenzó a caer alrededor de la época en la que los ordenadores personales comenzaron a aparecer en los hogares estadounidenses. Los primeros ordenadores personales no eran mucho más que juguetes ─y estas computadoras fueron orientadas cada vez más a los niños. Hoy en día, las mujeres ostentan menos del 27 por ciento de todos los puestos de trabajo en informática ─y sólo el 7 por ciento de los fondos de capital riesgo se destina a empresas propiedad de mujeres. El 56 por ciento de las mujeres que trabajan en el ámbito tecnológico dejan a sus empleadores a media carrera. Esto supone el doble de la tasa de rotación masculina.

¿Cómo afecta ser mujer a su vida laboral cotidiana?

Trabajo para impulsar las estadísticas de diversidad de género cada día. Cuando hablo con mis colegas masculinos, lo hago en nombre de todo mi género. Con el tiempo, he superado el miedo y la intimidación a menudo relacionados con que se escuche mi voz. Sé que aporto una perspectiva única y tengo la suerte de que mis equipos hayan reconocido y apreciado mi valor. Con este apoyo, me empujan a ser una profesional más fuerte, una líder y una mujer que a su vez apoya a aquellos que carecen de este reconocimiento.

¿Qué aspectos destacaría de su trabajo en GE Digital?

Consigo actuar como un modelo a seguir. Tengo el poder de establecer un ejemplo para las niñas de la escuela secundaria, las chicas del instituto y las mujeres que están empezando sus carreras técnicas, simplemente sobresaliendo en mi propio trabajo. Liderando un equipo de Big Data y analítica y empujando los límites del Big Data para obtener una perspectiva reveladora de las máquinas, mi trabajo es considerar las máquinas en las que todos confiamos en gran medida ─motores de aviones, locomotoras, escáneres de resonancia magnética o turbinas de viento─ y determinar cómo éstas pueden funcionar de forma más eficiente y rentable. En última instancia, creo que este trabajo ayuda a mejorar el mundo.

¿Qué desafíos ha enfrentado profesionalmente?

He entrado en reuniones de liderazgo tecnológico e inmediatamente he destacado por ser la única mujer en la sala. A veces puede resultar un poco solitario e intimidante, pero a menudo es la sensación de no ser merecedora de mi asiento en la mesa lo que resulta más aplastante. Sin embargo, es en este sentimiento donde encuentro mi fuerza para esforzarme más para que se me oiga en nombre de otras «expertas en tecnología» que pueden estar demasiado abrumadas por la sensación de ineptitud que la sociedad nos transmite. Es crucial, ya que tratamos de cerrar la brecha de género para reivindicar el valor que conlleva tener una amplia gama de perspectivas en la conducción de la codiciada ruptura en esta concurrida industria.

¿Qué consejo daría a las mujeres jóvenes que están pensando en una carrera tecnológica?

Creo que éste es uno de los mejores y más gratificantes momentos para ser una mujer en el campo de la tecnología. Tan sólo una década atrás, a las mujeres se les pedía ser fuertes e insensibles para tener éxito en el mundo tecnológico dominado por los hombres debido a que la anticuada estructura de la industria y los antiguos prejuicios evitarían el éxito real. ¿Las buenas noticias? Las mujeres que trabajan en tecnología hoy están prosperando y siendo reconocidas. Los accionistas y los inversores se están dando cuenta de que vale la pena tener una mujer al frente.

¿Qué ve de cara al futuro de las mujeres en la tecnología?

Un estudio reciente de Harvard Business Review que evaluaba a hombres y mujeres en su lugar de trabajo encontró:

«En todos los niveles, más mujeres eran consideradas por sus compañeros, sus jefes, sus subordinados directos y otros asociados como mejores líderes globales que sus homólogos masculinos ─y cuanto más alto es el nivel, más grande es la brecha.»

Sé que tardaremos tiempo en igualar la proporción de género. Reconozco que el problema no es un resultado de exclusión intencional o de malicia, sino más bien se debe a los prejuicios sociales profundamente arraigados. Ahora es el momento de dejar atrás el complejo de inferioridad implícita para evitar suposiciones o asignar atributos a un solo grupo, para animar a más niñas a unirse a los campos tecnológicos ─en última instancia, incluyendo ambos géneros en la construcción de equipos más diversos.

Imagen principal: Andrea Schmitz es Ingeniera Superior de Electrónica de Sensores en GE Global Research en Niskayuna, NY. Foto por @linaxli.

Beena Ammanath es la Directora Ejecutiva de Datos y Analítica en GE.  Beena Ammanath